Esta práctica común le puede provocar multas y hasta pondría en riesgo la integridad física del motociclista y sus acompañantes.
Camilo Eduardo Velásquez
Guía clave para no poner en riesgo su vida ni su bolsillo. Foto: Getty Images
Para un motociclista, las llantas representan el único punto de contacto real entre el vehículo y el asfalto, por lo que, más que un elemento más del vehículo, se convierten en una de las decisiones más importantes de un conductor.
Ahora bien, en el afán de ahorrar dinero o de darle un aspecto más robusto a la moto, miles de motociclistas en Colombia cometen un error sistemático que pone en riesgo constante su integridad física y sus finanzas: alterar la medida original recomendada por el fabricante.
Instalar una llanta más ancha o más alta de lo debido es una práctica tan común como peligrosa. La tentación de “ponerle una llanta más gruesa atrás” para que la moto se vea más deportiva o “robusta” suele terminar en gastos imprevistos, fallas mecánicas y, en el peor de los casos, accidentes viales.
El peligro oculto que hay en esta práctica
Cada motocicleta es diseñada bajo un estricto cálculo de ingeniería. El ancho, el perfil y el radio de la llanta están directamente vinculados con la geometría de la suspensión, el desarrollo del motor y el espacio disponible en la tijera o el guardabarros.






